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¿Hasta qué punto somos responsables? Imprimir E-mail
Escrito por Editor   
Miércoles, 25 de Agosto de 2010 21:18

Muchas situaciones ocurren en nuestras vidas, de las que no se nos puede responsabilizar. Es verdad, hay cosas, como por ejemplo el tipo de cambio, es decir cuánto cuesta un dólar, que tenemos que aceptar, porque no podemos cambiar. Tal es el caso de la temperatura o el clima.


Así, cuántas veces se tiene que suspender un evento deportivo, incluso internacional, por la lluvia. Y no hay nada que se pueda hacer. Esto ocurre en Londres, como en Pekín o Lima. Claro, podríamos echarle la culpa al Calentamiento Global, del que todos somos responsables en alguna medida, pero mi sola acción difícilmente podría impedir la lluvia, aunque si, quizás, impedir que algunas personas se mojen, ofreciéndoles un paraguas, por ejemplo.

 


Pero hay casos como el desgobierno de un país, de una ciudad o de una Institución, en los que efectivamente, la intervención, la actuación de una sola persona, de alguno de nosotros, podría cambiar el rumbo de las cosas.


Sin embargo, a veces, como en el caso de Hitler o de Chavez, para poner un ejemplo más cercano, los gobernantes autócratas ejercen no sé qué poder hipnótico, a cuyo amparo perpetran las mayores barbaridades y arbitrariedades, con la aprobación tácita de quienes tendrían el poder de emendar la situación y con ello evitar sufrimiento a los más débiles, cuando no pérdidas irreparables.


Todos lo perciben, todos lo ven y hay muchos que tienen el poder para cambiar las cosas, para impedir que se cause más daño, sin embargo no se involucran, no se comprometen, dejan hacer. ¿Qué tendrá que pasar? ¿Es que los derechos y la vida valen tan poco? ¿No hay nadie que pueda poner coto a estos desbordes?


Si, es verdad. Nosotros, los profesores sindicalizados decidimos seguir el camino de la ley, de la verdad, de la justicia…y todos sabemos cuan largo se puede hacer en nuestro país, más aún si no tienes recursos económicos; hasta aburrirnos, hasta agotarnos. Pero…¿Y qué hay de la conciencia? ¿También se cansará? ¿Se acostumbrarán a no vernos, a convivir con la injusticia?


Esperamos que no sea tan tarde cuando reaccionemos y nos demos cuenta que algo más podíamos haber hecho. No podrán negar que tocamos cada una de sus puertas…


Por lo pronto, los profesores Cordero y Damiani estamos a la espera que los jueces decreten nuestra pronta reposición, como corresponde. En cambio, el caso del profesor Rodríguez es distinto, porque aún asistiéndole la razón, como a nosotros, le será muy difícil afrontar estos meses, dada la precariedad de su salud, hecho conocido de sobra por todos, especialmente por quienes valiéndose de su poder coartan sus derechos.


¿Hasta qué punto somos responsables? ¿Has hecho lo suficiente para que las cosas cambien? ¿No hay nada que puedas hacer?

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